
Simultáneamente, sobre el Río Uruguay y a bordo de lanchas, unos 60 asambleístas hicieron llegar su repudio al acto. Se ubicaron a poco menos de 250 metros de la terminal, entando en aguas jurisdiccionales uruguayas traspasando la "zona de exclusión" que intentó trazar la Prefectura Naval de Uruguay, por lo que se analizan sanciones a los embarcaciones que lo hicieron. la protesta consistió en desplegar banderas y carteles y gritar consignas por medio de megáfonos expresando su oposición a la instalación de Botnia.
El vicepresidente uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, dijo que no descartaba la posibilidad de volver a utilizar tropas del Ejército para custodiar las instalaciones de Botnia, si en algún momento las protestas de los asambleístas llegaran a territorio uruguayo. Por su parte el ministro de transporte oriental, Víctor Rossi, orador en el acto manifestó que “lo que está claro a esta altura es que no estamos dispuestos a que nadie nos avasalle, nos pase por encima, nos imponga situaciones” en clara contestación al comunicado de la Cancillería argentina del día anterior.
Mientras se dilatan las reuniones de las delegaciones de técnicos organizadas bajo el auspicio del Rey de España y las presentaciones y descargos ante el tribunal internacional de La Haya; el gobierno uruguayo y la pastera avanzan en su política de hechos consumados, teniendo la certeza de que ya no hay vuelta atrás posible.
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