
En la página de
Botnia puede leerse que es una empresa finesa creada en 1973 y que da empleo en forma directa a cerca de
2.500 personas, siendo el
segundo productor europeo de
celulosa “high quality”Posee
seis (6) plantas de celulosa y la de
Uruguay es la primera y única inversión productiva fuera de Finlandia. Allí tiene previsto una producción de
un millón de toneladas anuales de
pasta de celulosa, destinada en un 80% al mercado europeo y en un 20% al mercado asiático.
La pregunta que surge es:
¿Qué incidencia tiene Botnia en la economía del país oriental?Botnia invirtió
1.200 millones de dólares en la planta de
Fray Bentos, lo que la constituye como la mayor inversión extranjera para producción manufacturera en Uruguay. Esto fue posible por el firme apoyo del Gobierno uruguayo, que creó una
Zona Franca para liberar al inversionista de pagar cuantiosos impuestos por la importación de equipos y maquinarias.
Desde el punto de vista del aporte al empleo la planta creó
400 fuentes de trabajo en forma directa, aunque vale aclarar que algunos puestos claves están ocupados por técnicos finlandeses. Otras
500 indirectas surgen de actividades relacionadas con la recepción de la madera en la planta y las operaciones portuarias de la salida de celulosa desde el puerto.
Durante la construcción de la fábrica de pulpa llegaron a emplearse –a través de contrataciones directas y de firmas subcontratistas- alrededor de
5300 personas. No es un dato menor la generación de trabajo indirecto surgido de las empresas de servicios que nacieron con la llegada de Botnia, que habrían incorporado miles de puestos extras.
Las
exportaciones uruguayas que hoy ascienden a
u$s 3.993 millones anuales se verán
incrementadas por la contribución de Botnia en
u$s 700 millones (Un 17,5% más).
El
Producto Interno Bruto (PIB) a valores corrientes, estimado para 2007 en
u$s 21.150 millones de dólares crecería cerca de un
1,6% sólo por el valor agregado que suma esta inversión.
Es importante también el
aporte de energía a la red energética estatal. Botnia generará
120 mega de energía producto de la combustión de la parte orgánica del
Licor Negro y de las cortezas y aserrines desechados en el proceso. Del total,
78 mega utilizará Botnia
en la misma planta (circuito cerrado de autoabastecimiento), entre
5 a 30 tendrán como destino a
Kemira (abastecedora de productos químicos de la planta) y el resto, entre
12 a 37, será utilizado por la
red de energía de UTE.
Esa capacidad sobrante es capaz de suministrar el consumo total de energía que necesita Fray Bentos.
Las
voces que se oponen al funcionamiento de la pastera, amén de los reparos que manifiestan desde el punto de vista del impacto ambiental, critican y minimizan los que ellos denominan los
“supuestos” beneficios económicos aportados. Manifiestan que los puestos de trabajo reales son muchos menos que los que se indicaron en el momento del anuncio de la inversión y que la radicación de la planta finesa en tierras uruguayas se sustenta en una cuestión de reducción de costos que atiende a tres variables fundamentales: los bajos salarios de la mano de obra, las exenciones impositivas que posibilitó la creación de la Zona Franca y el bajo costo de las tierras forestables.
No cabe duda que los
finlandeses realizaron esta importante inversión en Uruguay tras haber hecho
estudios y análisis que
garantizaban que el proyecto brindaría
grandes ventajas competitivas sustentables. Por este mismo motivo es probable que otras empresas del Hemisferio Norte se instalen en la región. Empresas productoras de celulosa y papel de Chile y Brasil han pasado a manos europeas en los últimos tiempos.
Aparte de los puntos expuestos –nivel de salarios, exenciones, costos- esta tendencia de desplazamiento de la industria papelera obedece a un
punto crucial: mientras que en el
Norte la materia prima se obtiene de
bosques naturales, en el
Sur surge de
bosque plantados por el hombre que dan
rendimientos excepcionales. Las
condiciones climáticas del Cono Sur permiten un
período de maduración mucho más
corto que favorece la
rotación de tala.
Las maderas de
fibra corta (Hardwood) que utilizará Botnia como materia prima son el
Eucalyptys Grandis y
Duni, que alcanzan la
edad de corte entre los
7 y 10 años, mientras que el
Abedul que se encuentran en los bosques de los países nórdicos alcanza la
edad de tala entre los
35 y 40 años. Otra ventaja es el
rendimiento por m3 por hectárea al año que en el caso de los
primeros está en el orden de
30-40 y en el caso de los
segundos de
4-6.
Este es el FACTOR CLAVE que hace presuponer la llegada de nuevas inversiones de este tipo en la región, que benefician sin duda tanto a las empresas como al país receptor. El factor de daño al medio ambiente se ve minimizado por la alta tecnología aplicada y “know how” de estas importantes empresas.